Cuando el cielo se quedó en silencio: el eclipse total en O Courel
14 de agosto de 2026 · Equipo A Carbiña · 2 min
El 12 de agosto de 2026, en Parada do Courel, la tarde empezó como tantas otras: las montañas recortadas a contraluz, el aire de agosto que comenzaba a refrescar y ese silencio que aquí no necesita explicarse.
Poco a poco, la luz fue cambiando.
La Luna comenzó a cubrir el Sol y el paisaje se fue apagando de una manera difícil de contar. No fue la llegada de una tormenta ni el paso de una nube. Era otra cosa. Las laderas perdían sus colores y, durante unos instantes, las voces se hicieron más bajas. Todo el mundo miraba hacia arriba.
Aquella tarde, la franja de totalidad atravesó buena parte de Galicia. Fue el primer eclipse total de Sol visible desde la península ibérica en más de un siglo. En la Serra do Courel, la totalidad coincidió con las últimas luces del día: un encuentro breve entre la sombra de la Luna y las montañas.
La fotografía conserva uno de aquellos instantes: la oscuridad de las cumbres, el horizonte todavía cálido y la corona solar suspendida en el cielo. Duró poco; lo suficiente para que, cuando regresó la claridad, el paisaje pareciera distinto.
Un cielo oscuro entre las montañas
Quizá en Parada do Courel fue más fácil comprenderlo. Aquí, al terminar el día, el cielo no se borra detrás de las luces de la ciudad. Se queda. Primero aparece una estrella aislada; después, casi sin darse cuenta, llegan muchas más. Desde las aldeas y los caminos altos, la noche tiene profundidad.
No es solamente una impresión. Los mapas de contaminación lumínica sitúan las montañas de Ancares y O Courel entre las zonas con los cielos más oscuros de Galicia. La escasa iluminación artificial permite recuperar detalles que en otros lugares pasan inadvertidos: constelaciones, lluvias de estrellas y, en las noches despejadas y sin Luna, el trazo tenue de la Vía Láctea.
El eclipse fue excepcional, pero no fue ajeno al lugar. Fue, quizá, una manera distinta de descubrir algo que Parada do Courel guarda cada noche: que, después de mirar los montes, conviene quedarse un poco más y mirar arriba.
En A Carbiña, entre las montañas de Parada do Courel, la noche también forma parte del viaje.
