Souto da Rubial: 53 castaños que cuentan la historia de Parada do Courel
26 de agosto de 2026 · Equipo A Carbiña · 7 min
Hay lugares que se visitan y lugares que, si uno se detiene un poco, empiezan a contar historias.
En Parada do Courel ocurre con el Souto da Rubial.
A primera vista es un viejo castañar. En otoño, las hojas cambian de color, los erizos se abren y las castañas vuelven a cubrir el suelo. Pero detrás de ese paisaje hay varios siglos de aprovechamiento tradicional, un peculiar sistema de propiedad, la memoria de las familias de la aldea y una relación muy estrecha con Uxío Novoneyra.
El Souto da Rubial no es solamente uno de los rincones más singulares de Parada. Es también una pequeña forma de entender O Courel.
53 castaños con tres o cuatro siglos de historia
El Souto da Rubial está formado por 53 castaños, cuya antigüedad se estima entre los 300 y los 400 años, según la información publicada por el Instituto de Biodiversidade Agraria e Desenvolvemento Rural (IBADER).
En 2017, la Xunta de Galicia incorporó oficialmente el conjunto al Catálogo Galego de Árbores Senlleiras, donde aparece identificado como formación 37F.
Y hay un detalle especialmente significativo: el motivo señalado para su catalogación fue su importancia cultural.
Tiene sentido.
Durante siglos, los soutos de O Courel no fueron bosques destinados simplemente a ser contemplados. Formaban parte de la economía de las aldeas. El castaño proporcionaba alimento, madera y recursos necesarios para la vida cotidiana.
Los árboles que hoy admiramos como patrimonio fueron también, durante generaciones, árboles de trabajo.
Aquí los árboles tienen propietario
Uno de los aspectos más curiosos del Souto da Rubial puede pasar desapercibido si no sabemos dónde mirar.
En sus troncos pueden verse iniciales utilizadas tradicionalmente para identificar a los propietarios de los castaños.
Porque en los antiguos soutos la propiedad no siempre funciona como podría imaginar alguien que llega de fuera.
La monografía científica Árbores e formacións senlleiras da contorna dos Ancares e do Courel, de José Gaspar Bernárdez Villegas y Antonio Rigueiro Rodríguez y publicada por el IBADER de la Universidade de Santiago de Compostela, documenta sistemas tradicionales en los que el propietario del árbol no tenía necesariamente que ser también propietario del terreno situado debajo de él.
Incluso el reparto de las castañas podía depender del terreno o de los surcos sobre los que acababan cayendo los frutos.
Es decir: detrás de lo que parece simplemente un bosque existe una organización del espacio y de sus recursos construida durante generaciones.
Los árboles no son anónimos.
Y algunas de sus marcas cuentan una historia especialmente conocida.
La «N» de Uxío Novoneyra
Entre las marcas que pueden encontrarse en los troncos del Souto da Rubial hay una especialmente ligada a la historia de Parada.
Según recoge la monografía Árbores e formacións senlleiras da contorna dos Ancares e do Courel, cincuenta de los 53 castaños pertenecieron a Uxío Novoneyra y pueden reconocerse por una «N» marcada en el tronco.
La relación del poeta con este paisaje iba mucho más allá de una simple cercanía geográfica. Muy cerca del souto se encuentra la Casa da Fonte, su casa natal y actual sede de la Fundación Uxío Novoneyra. La propia Fundación incluye los castaños centenarios del Souto da Rubial entre los lugares que pueden conocerse durante las visitas a la Casa-Museo Uxío Novoneyra.
Ese vínculo entre casa, souto y montaña ayuda a entender por qué O Courel ocupa un lugar tan profundo en la obra de Novoneyra.
Cuando O Courel se convirtió en poesía
Uxío Novoneyra nació en Parada do Courel en 1930.
Durante los años cincuenta regresó a la aldea mientras se recuperaba de una grave pleuresía. Entre 1952 y 1954 comenzó a tomar forma Os Eidos, cuya primera edición apareció en 1955.
La propia Fundación explica ese contexto en la presentación de Os Eidos. O libro do Courel, una edición publicada por Chan da Pólvora que permite acercarse hoy a la obra más estrechamente ligada al paisaje courelano.
Resulta difícil separar el libro del territorio en el que nació.
En la poesía de Novoneyra, O Courel no aparece como un simple decorado.
Están la montaña, los árboles, las aldeas, los caminos, los animales, el silencio y las estaciones.
El territorio se convierte en parte de la propia poesía.
Por eso visitar la Casa-Museo Uxío Novoneyra y caminar después por los alrededores de Parada permite comprender algo que resulta más difícil explicar desde una biografía:
Novoneyra escribía sobre el lugar en el que vivía.
No observaba O Courel desde fuera.
Era su casa.
Del Souto da Rubial al memorial del poeta
La relación entre Novoneyra y estos castaños continuó incluso después de su muerte.
Cuando sus restos regresaron definitivamente a Parada en 2022, el memorial diseñado por el arquitecto Xosé Allegue incorporó alrededor de la losa hojas de castaño, erizos y castañas de bronce, modelados por el escultor Óscar Aldonza.
Los elementos naturales utilizados como modelo fueron recogidos en el propio Souto da Rubial, tal y como explica la Fundación en Novoneyra, de regreso aos eidos.
El gesto resulta especialmente simbólico.
Los árboles que formaron parte del paisaje de su vida acabaron formando parte también del lugar destinado a guardar su memoria.
Un souto que continúa vivo
El Souto da Rubial no se ha convertido en una pieza aislada del pasado.
Continúa formando parte de Parada y sigue acogiendo encuentros, conversaciones y actividades culturales.
El Festival dos Eidos, nacido alrededor del legado de Uxío Novoneyra y de su territorio, ha utilizado el propio souto como escenario para encuentros entre escritores, lectores y creadores.
Su función ha cambiado con los siglos, pero el lugar sigue teniendo vida.
Primero fue principalmente un espacio agrícola y forestal.
Después se convirtió también en paisaje literario.
Hoy es, además, un lugar de patrimonio, memoria y cultura.
Otoño: castañas, hojas... y una advertencia
El otoño es probablemente una de las mejores épocas para recorrer un souto.
Los erizos comienzan a abrirse, las copas cambian poco a poco del verde a los amarillos, ocres y cobrizos y las primeras castañas aparecen sobre el suelo.
Y entonces sucede.
Uno ve una castaña perfecta.
Mira hacia un lado.
Mira hacia el otro.
Y piensa:
«Total, por una...»
No.
La castaña tiene dueño. Y el castaño también.
Los soutos continúan siendo espacios productivos y las castañas forman parte de su aprovechamiento. Encontrarlas en el suelo no significa que estén abandonadas ni que puedan recogerse libremente.
Las iniciales de los troncos son un buen recordatorio de que detrás de aquellos árboles hay propietarios, historia y generaciones de trabajo.
Así que en A Carbiña hemos decidido resumir varios siglos de tradición courelana en una norma bastante más sencilla:
Foto sí; bolsillo no.
Se puede pasear.
Se puede observar.
Se pueden hacer todas las fotografías que uno quiera.
Las castañas, salvo permiso de quien corresponda, mejor dejarlas tranquilas.
O Courel tiene muchas experiencias que llevarse a casa. No hace falta que una de ellas vaya escondida en un bolsillo.
Caminar despacio por el otoño de Parada
No hace falta realizar una gran ruta para disfrutar del Souto da Rubial.
Quizá sea incluso mejor hacer lo contrario.
Caminar despacio.
Mirar los troncos.
Buscar las antiguas marcas.
Observar cómo cambia la luz entre los castaños.
Y pensar que algunos de esos árboles llevan tres o cuatro siglos viendo pasar a las personas por el mismo lugar.
El paisaje de O Courel no es únicamente naturaleza.
También es el resultado de generaciones que lo cultivaron, aprovecharon y conservaron.
Y el Souto da Rubial permite observar ambas cosas al mismo tiempo.
Dormir en Parada para conocer Parada
El Souto da Rubial tiene además una particularidad importante para quienes se alojan en A Carbiña:
está en la misma aldea.
A Carbiña se encuentra en Parada do Courel, por lo que descubrir el souto, recorrer los caminos de los alrededores o acercarse a la Casa-Museo Uxío Novoneyra no tiene por qué convertirse en otra parada apresurada de una excursión.
Puede formar parte del propio día.
Salir a caminar por la mañana.
Regresar después.
Dedicar otra jornada a seguir descubriendo O Courel.
A Carbiña dispone de cinco alojamientos rurales independientes desde los que organizar cada jornada con libertad y descubrir la sierra a otro ritmo.
Desde Parada se pueden preparar días para conocer la Devesa da Rogueira, Moreda, Visuña, Seceda, A Seara y muchos otros lugares de la sierra. En nuestra sección de Experiencias en O Courel puedes encontrar más ideas para organizar la estancia.
Porque una de las mejores formas de comprender este territorio es precisamente no intentar verlo todo deprisa.
O Courel también se descubre en sus pequeñas historias
Es fácil venir a O Courel buscando grandes montañas.
Bosques.
Miradores.
Senderos.
Pero muchas veces son lugares mucho más pequeños los que terminan explicando mejor el territorio.
El Souto da Rubial reúne buena parte de esa historia en 53 árboles.
Castaños de entre tres y cuatro siglos.
Árboles utilizados para producir castañas y madera.
Iniciales grabadas en sus troncos para identificar a sus propietarios.
Cincuenta ejemplares que pertenecieron a Uxío Novoneyra.
Un paisaje convertido en literatura.
Hojas y frutos del propio souto convertidos después en bronce para acompañar la memoria del poeta.
Y cada otoño, otra vez, los erizos abriéndose y las castañas cayendo sobre el suelo.
Todo sigue ocurriendo en Parada do Courel.
Y quienes se alojan en A Carbiña pueden empezar a descubrirlo desde la propia aldea.
Venir a O Courel es descubrir sus montañas. Quedarse unos días permite empezar a conocer también sus historias.
